Fue éste, sin duda un año colmado de particularidades y muchos esfuerzos. Como comunidad afrontamos sinsabores e incertidumbres pero también alegrías y certezas. Y dentro de las certezas, hubo una fundamental: La Virgen inmaculada siguió y sigue mostrándose, manifestándose como nuestra Mamá, por eso con un entusiasmo especial y con un amor renovado, el día 7 de diciembre, con todas esas particularidades que mencionábamos al comienzo, pudimos celebrar las vísperas de nuestra Patrona, María Inmaculada.

Como siempre y más que nunca… Viva la Virgen!!!